UN AÑO DESPUÉS…
El cielo lucía despejado, de un azul profundo que contrastaba con los extensos campos verdes de la mansión Lund, transformada en el escenario de una celebración inolvidable. Las guirnaldas de flores blancas y lilas colgaban entre los árboles, danzando al ritmo de la brisa, mientras los invitados, envueltos en elegancia, compartían risas y miradas colmadas de emoción Era el día que muchos habían esperado, pero para nadie significaba tanto como para Lukas y Katrine.
Bajo una carpa