—¡Rápido!
Ordena y bajan a la primera planta para atraparlo, pero el tipo se ha levantado y ha corrido entre los árboles que estaban atrás de la casa.
—¡Síganlo y tráiganme a ese perro!
Todos corren tras de él, el único problema es que era un abundante bosque y claramente Martín se lo conoce como la palma de su mano y ha sabido escabullirse de quién los persiguen.
Víctor espera a que sus hombres regresen con la cabeza de Martin, pero a sus espaldas llega Lidia pidiéndole que la siga. Él no cues