Demian estaba sentado en el bar más exclusivo de la ciudad, ese lugar donde la luz tenue, el aroma a whisky caro y las notas melancólicas de un saxofón llenaban el aire. Frente a él, una copa medio vacía de bourbon descansaba sobre la mesa. Sus dedos la rodeaban con fuerza, como si apretando el cristal pudiera calmar el volcán de furia y confusión que lo devoraba por dentro. No había probado ni un sorbo. Su mente estaba demasiado ocupada.
No quería volver a casa.
No soportaba la idea de enfrent