Demian se acercó a Claudia y la ayudó a levantarse. Los empleados observaban lo sucedido, atónitos, mientras otros grababan con sus celulares lo ocurrido.
Mariam trató de disimular el nudo en su garganta; le molestaba que su esposo sintiera pena por esa mujer. No era mala ni egoísta, pero Claudia no merecía nada. El karma se estaba haciendo cargo de ella.
Quizás su esposo solo sentía lástima.
La mujer se aferró a su esposo llorando desconsoladamente, como una mujer necesitada.
—Te llevaré a tu