Claudia avanzó por los pasillos del hospital con una sola intención: hablar con Mariam. Quería alejarla de la vida de su ex a toda costa, y para lograrlo debía ser audaz, sacar las uñas. Solo esperaba que nadie arruinara sus planes.
Empujó la puerta de la habitación y observó a la joven arreglándose el cabello frente al espejo. Vestía un vestido sencillo y tacones; su mano seguía vendada. Mariam se giró y la miró con disgusto. Claudia sonrió con satisfacción.
—Veo que estás bien. Vine porque ne