No puedo ni procesar lo que dijo; sus palabras siguen resonando en mi cabeza.
No, no es cierto. Lo que dijo no es cierto.
—Es una mentira —susurro, y su risa burlona me oprime el pecho—. Lárgate, imbécil.
—Me iré, pero sé que pensarás en eso toda la noche —responde.
Se dirige hacia la ventana y sale trepando por las enredaderas, lo cual, sinceramente, me hace considerar cortarlas o instalar una cerca eléctrica para evitar que vuelva.
—Juliette, ¿estás lista? —escucho la voz de Ethan detrás de l