Mis padres no estaban en casa, pues habían salido a trabajar y no regresarían hasta más tarde.
Yo necesitaba encontrar un empleo lo antes posible. No tenía idea de dónde conseguirlo, pero pensaba empezar a enviar currículums. No había querido asimilarlo todavía, pero debía acostumbrarme a la idea de que definitivamente me establecería aquí, en Madrid.
Pensé que Francia sería mi hogar para siempre, pero toda aquella ilusión se desvaneció. Ahora, pensar en ese país no significaba otra cosa que re