—Juliette, si es por mí, me iré. Yo… desapareceré de Francia, te lo juro —suplicó desesperado—. Pero lo último que quiero es que sientas que arruiné tu vida. No puedes imaginar cuánto me odio, me doy asco a mí mismo porque sé que soy la peor mierda de este planeta y nunca voy a perdonarme por lo que te hice.
—No importa lo que hagas o digas, no voy a volver.
—Cariño, sé que tienes tu vida ahí y que realmente no quieres estar aquí —dice, y un sollozo se me escapa por la sinceridad de sus palabra