La noche había caído sobre la mansión cuando Andrés y yo nos encerramos en el estudio. Las cámaras de seguridad parpadeaban en la pantalla, pero no mostraban nada inusual. Sin embargo, la sensación de que alguien nos observaba no desaparecía.
—Tenemos que revisar todo el material fotográfico —dijo Andrés, colocando una caja de archivos sobre el escritorio—. Las imágenes de la boda, las que tomaste en la fábrica, las del almacén. Algo tiene que estar allí.
—¿Qué esperas encontrar?
—No lo sé. Per