Tatiana miraba los titulares con envidia contenida. La imagen de Hellen y Nicolás, cenando en un lujoso restaurante, ocupaba las portadas de las revistas más exclusivas. Las fotos eran tan perfectas que parecía una película romántica: Hellen sonreía, con un vestido que resaltaba su figura; Nicolás, con su porte elegante, no le quitaba los ojos de encima. La sostenía de la mano como si fuera el tesoro más valioso de su mundo.
Le molestaba. Le ardía ver a su ex amiga tan feliz, mientras ella se h