Nicolás se recuperaba cada día un poco más. Su cuerpo aún resentía el mes en coma, pero su espíritu estaba más fuerte que nunca. Michael se había encargado de la empresa sin dudarlo, dándole a su hermano el espacio que necesitaba para sanar. Aunque al principio Nicolás se negaba a quedarse en casa, deseando retomar su lugar en la compañía, Hellen había sido clara y firme.
—Te quedas en casa, Nicolás. No voy a discutirlo.
Él no pudo replicarle. Sabía que tenía razón. Y verla tan decidida, tan pr