El aire en la sala de la villa se volvió tan pesado que parecía que las paredes de piedra se estaban cerrando sobre los presentes. La acusación de Aurora había quedado suspendida en el aire como una granada a la que acababan de quitarle la anilla. Ethan, sintiendo el sudor frío resbalar por su nuca, comprendió que el silencio era su peor enemigo. Tenía que destruir a su prima antes de que ella lo destruyera a él.
—¿De verdad? —Ethan soltó una carcajada seca, un sonido metálico y carente de cu