Narrado por Brienna
Estaba sentada en la camilla, las piernas colgando por el borde como si no me pertenecieran del todo, el cuerpo pesado y extraño después de esa pesadilla que aún me reverberaba en la piel, el sudor enfriándose en mi espalda mientras intentaba respirar calmada, contando los minutos en el reloj de pared que tic-tacaba suave en la sala estéril.
Había pasado media hora desde que desperté gritando, con Drex apartándose despacio después de calmarme, su mano dejando un calor residual en mi frente que me confundía, porque su aroma alfa no me repelía como debería, no me hacía tensarme como el de Lucan en mis sueños, pero tampoco me calmaba del todo, solo me dejaba en un limbo donde el miedo se mezclaba con un cansancio que me pesaba en los huesos, el vientre aún contrayéndose con ecos de calambres que me recordaban el procedimiento, las pastillas amargas y el suero que había prometido liberarme. Drex se había quedado un rato en la puerta, mirándome con esa expresión preocup