Narrado por Drex
Desde que mi padre entró en la habitación, supe que no venía solo a ver cómo estaba Brienna.
Su mirada era la de siempre: calculadora, preocupada, pero con ese filo que usaba cuando olía problemas.
Me quedé sentado junto a la cama de ella, sosteniendo su mano fría, sintiendo el pulso débil bajo mis dedos.
Cerró la puerta detrás de él, avanzando un paso hacia la cama de Brienna.
—Me alegro de que ya estés despierto, he… estado muy preocupado por tu salud. No me esperaba que esto