Narrado por Drex
Miré a Brienna desde el umbral de la puerta, el corazón latiéndome pesado en el pecho como un tambor que no quería sonar, y sentí su desprecio en esa mirada, cruda y afilada como un cuchillo que se clavaba directo en mí, sus ojos vidriosos por las lágrimas pero llenos de una rabia que me hacía desviar el rostro, la culpa subiendo por mi garganta como bilis amarga que no podía tragar.
Sabía que en ese momento se sentía violada, expuesta y traicionada de la peor manera, porque para una omega como ella, marcada contra su voluntad una vez y ahora otra, aunque fuera para salvarla, era como si el mundo entero conspirara para robarle el control que tanto había luchado por mantener, y yo, siendo el alfa que había hundido los dientes en su cuello mientras yacía inconsciente, era el villano en esta historia, el que había cruzado la línea aunque los doctores lo hubieran decidido en una sala llena de monitores y discusiones urgentes, todo o nada, su vida pendiendo de un hilo mient