Narrado por Drex
Miré a Brienna desde el umbral de la puerta, el corazón latiéndome pesado en el pecho como un tambor que no quería sonar, y sentí su desprecio en esa mirada, cruda y afilada como un cuchillo que se clavaba directo en mí, sus ojos vidriosos por las lágrimas pero llenos de una rabia que me hacía desviar el rostro, la culpa subiendo por mi garganta como bilis amarga que no podía tragar.
Sabía que en ese momento se sentía violada, expuesta y traicionada de la peor manera, porque par