Era la quinta manada que Kael visitaba, y en ninguna había encontrado noticias de Lyra. Era como si la tierra se la hubiera tragado o, quizás, estuviera muy bien escondida, rehusándose a dejarse encontrar.
Con el corazón hecho pedazos y las esperanzas por el suelo, decidió que era hora de volver a la manada. Los miembros lo necesitaban, y no podía seguir ausentándose por más tiempo.
Regresó al edificio de Rose. Mientras Samuel y Sofía preparaban las maletas, Kael intentaba convencerla de que de