—¡Mis amores! ¡Qué bueno verlos de regreso! —Rose extendió los brazos al ver a Kael llegar junto a los pequeños.
Él había optado por volver a aquel lugar que tanta felicidad le dio en el pasado.
—Gracias, Rose. ¿Cómo te sientes? —preguntó al tocar su frente, notando que estaba un poco caliente.
—Estoy bien, hijo, no te preocupes por mí. Me preocupa Lyra… ¿has sabido algo de ella?
Kael negó con la cabeza y se sentó, dejando escapar un suspiro cansado.
—No, mi querida Rose… pero sigo buscándola,