La gran reunión de licántropos finalmente había llegado. Desde su partida, Kael y Lyra no habían regresado ni una sola vez a sus tierras. Solo aquella noche, junto a Ferrer, volvieron a cruzar las fronteras para reunirse con los suyos.
Al atravesar la entrada del Palacio Mayor, Lyra apretó con fuerza la mano de Kael. Estaba nerviosa, mientras que él se mostraba imponente, más fuerte que nunca desde la última vez que lo vieron.
—Bien, Alfa, estamos aquí, en Luna Oscura, listos para tu regreso —a