—Kael, amigo, me alegra muchísimo que hayas recuperado el trono —dijo Ferrer, estrechándole la mano con fuerza. Kael, aunque aún se mostraba escéptico, por primera vez selló su pacto.
—Tenemos un acuerdo, Ferrer. Doy mi palabra. Nos reuniremos después para delimitar los terrenos que se otorgarán a tu manada.
—No pongo en duda tu palabra, socio —respondió Ferrer con una sonrisa, reforzando el apretón. Kael, algo incómodo, se soltó con discreción.
Lyra permanecía junto a él, pero se sentía intimi