NO TE METAS CON KAEL.
Lyra no se sentía bien esa noche. Su loba se estaba debilitando poco a poco, y aunque por fuera aún lucía como una mujer joven y radiante, su esencia se desvanecía junto con la promesa que había hecho.
Kael entró en la habitación y la encontró de pie frente al espejo. Se acercó sin decir nada y la abrazó por la espalda, apoyando suavemente el mentón en su hombro.
—¿Te sientes bien, cariño?
—Sí, solo es cansancio. ¿Cómo te fue a ti? —Lyra se giró para mirarlo. Kael se veía especialmente guapo e