Tras el exilio de Sora y su padre, las cosas en la manada iban aparentemente normales. Lyra, por fin, estaba teniendo un poco de tranquilidad, y los momentos al lado de Kael eran todavía más intensos. Tanto, que él pensó que era hora de formalizar las cosas.
Cuando salió del trabajo, pasó por una extravagante joyería en el centro de la ciudad. Llevaba semanas planeando cómo decírselo a Lyra, porque él no era un hombre expresivo.
Sin embargo, unos cuantos minutos después, estaba nervioso esperán