Lyra, antes de dormir, logró hacer algunos ajustes en su trabajo. Tenía una sorpresa preparada para Kael.
A la mañana siguiente, él ya estaba listo cuando ella lo tomó de la mano con una sonrisa entusiasta.
—Hoy te acompaño —dijo emocionada.
Kael sacudió la cabeza con suavidad.
—No lo necesito, Omega. Además, esta noche tienes turno, no es bueno que estés cansada para el trabajo. Puedo valerme por mi mismo.
—Bueno, hablé con Román, y ahora que tú trabajas de día, logré cambiar mis turnos tambié