—Sigo insistiendo en que esto es una locura, Alfa —reprochó Arkan sin descanso, mientras Kael conducía con determinación hacia el territorio de la manada de Ferrer.
—¿Locura? Hermano, ¿tienes idea de cuánto tiempo llevo buscando a Lyra? Han sido meses… y cada noche la sueño. La veo en mis pensamientos, cambiada, debilitada. Me estoy volviendo loco por verla, por oír de sus labios qué fue lo que pasó.
—¿Y si te llevas otra decepción? ¿Crees que podrías resistirlo una segunda vez? —bufó Arkan con