Alessia Vittoria Bellerose
No puedo dormir. Otra vez. Para variar, no consigo pegar el ojo de tanto pensar y pensar de seguir así voy a colapsar.
La habitación es perfecta. Demasiado perfecta. La cama es suave, las sábanas huelen a limpio, las cortinas bloquean la luz del jardín y la casa permanece en silencio como si nada malo pudiera atravesar sus paredes.
Pero yo sé que eso es mentira, estoy en la casa de Dante Salvatore Valcárcel. Aquí el peligro no atraviesa las paredes. Vive dentro de ell