Dante Salvatore Valcárcel
Yo la escucho. No respondo. Pero Alessia también la escucha. Se queda quieta, con los ojos húmedos. Lorenzo intenta cargarlo después. Yo digo que no. Alessia dice que sí. Ganó ella, como siempre. Lorenzo recibe al bebé con una torpeza alarmante.
—Sostenle la cabeza —ordeno.
—La estoy sosteniendo.
—Mejor.
—Dante, me estás poniendo nervioso.
—Bien.
Rafael abre un ojo y mira a Lorenzo. Lorenzo se queda inmóvil.
—Creo que me odia.
—Tiene buen criterio —acierto.
Alessia me