Alessia Vittoria Bellerose
—¿Lo de Enzo?
Amara bajó la mirada.
—Lo planeé con Isadora, pero lo ejecuté yo. Enzo era fácil. Ambicioso, vanidoso, cobarde. Le dije que podía sacarte dinero y salir limpio. Le pagué extra para que no apareciera en la boda.
El dolor fue viejo, pero aún punzante.
—¿Estuviste conmigo esa mañana sabiendo que no iba a llegar?
Amara empezó a llorar.
—Sí.
La palabra cayó sobre la mesa. No hubo excusa. No hubo adorno. Solo sí. Apreté los dedos contra mis rodillas.
—¿Y cuand