Alessia Vittoria Bellerose
Camino hacia la terraza sin esperar permiso. La escolta me sigue a distancia. No me importa. Afuera, la noche está fría y húmeda. El cielo empieza a aclarar apenas en el horizonte, pero todavía no es amanecer. Esa hora entre la oscuridad y la luz siempre me pareció triste.
Ahora me parece honesta. Apoyo las manos vendadas sobre el barandal.
Respiro. Duele. Pero respiro.
Saco la memoria que Bianca me dio. Octavia me había dejado una pequeña grabadora portátil, por si q