Alessia Vittoria Bellerose
—¿Puedo pasar? —pregunta.
La Bianca de antes jamás habría pedido permiso. Eso me hace más daño del que debería.
Asiento.
Ella entra despacio, mirando el comedor como si no reconociera la casa donde gobernó durante años.
—Vargas me dijo lo de tu memoria.
—No es memoria completa.
—Lo sé.
Se detiene a unos pasos de mí.
—Yo… encontré esto en mis cosas. No sabía si entregártelo ahora, pero creo que puede ayudar.
Me tiende una cajita pequeña de terciopelo. No la tomo de inm