Alessia Vittoria Bellerose
La mansión se apaga como si alguien le hubiera arrancado el corazón. Primero desaparece la luz y después el sonido.
Durante un segundo, todo queda suspendido en una oscuridad tan espesa que parece tener manos. No veo la habitación azul, no veo las fotografías de Elena, no veo el rostro roto de mi madre ni la rabia en los ojos de Dante. Solo siento su cuerpo cubrirme de inmediato, su brazo rodeándome la cintura, su pecho firme contra mi espalda, su respiración cerca de