Dante Salvatore Valcárcel
Alessia habla despacio.
—También es la tumba de todo lo que decidieron callar.
Nadie responde. Bien. Me acerco a la puerta.
—Rocco.
—Sí.
—Trae equipo. Si no abre con llave ni voz, la abrimos con fuego.
Bianca se asusta.
—¡No! Podrían destruir lo que hay adentro.
La miro.
—Debiste pensar en eso antes de esconderlo durante veinte años.
Alessia aprieta mi brazo.
—Dante.
Me detengo. Ella está pálida. Demasiado.
—Necesito escuchar la voz de Elena —dice.
La miro.
—No sabemos