CAPÍTULO 114
Lucía, que estaba detrás del mostrador revisando un inventario con Alina, levantó la vista al escuchar la puerta abrirse. Su corazón dio un vuelco al ver el estado de su esposo. Por un segundo, pensó que él estaba herido, que había tenido un accidente, pero entonces vio las patas sucias que asomaban de la tela y escuchó el gemido agudo del animal.
El instinto profesional se apoderó de ella.
Salió de detrás del mostrador corriendo.
— ¡Alexander! —exclamó, acercándose al bulto con ma