CAPÍTULO 111
Para Alexander, los días posteriores a la fiesta se convirtieron en una nebulosa gris, una rutina mecánica diseñada para evitar pensar.
Era la cuarta vez en la semana que Alexander estacionaba su carro deportivo a media cuadra de distancia. Apagaba el motor, pero no las emociones. Desde su posición, podía ver el interior de la recepción a través de las ventanas de la clinica veterinaria Flores.
La veía a ella. Lucía.
Lucía se movía con una eficiencia que a él siempre le había fasc