CAPÍTULO 110
A unos metros de distancia del escándalo principal, en la mesa 3, se desarrollaba otro drama, más silencioso pero igual de devastador.
El señor Navarro estaba sentado con la mirada perdida, aferrando una copa vacía con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Su mundo de seguridad financiera, construido sobre décadas de inversiones conservadoras y estatus social, acababa de ser sacudido hasta los cimientos por las palabras del contador.
Victoria estaba a su lado, comiendo una