Capítulo 111. Sala de torturas.
—Dime, Steven... ¿De verdad creíste que te podías coger a mi esposa en un motel barato?—, preguntó Félix aparentando tranquilidad.
—Félix... yo...
En ese momento, Urdaneta avanzó y golpeó a Steven muy fuerte en el rostro.
El puñetazo fue tan fuerte, que lo hizo caer de inmediato al piso.
—¡Cállate! ¡No hables mientras que el señor Félix esté hablando!—, reclamó Urdaneta gritándole.
Steven solo asentía mientras se cubría la herida en su labio que estaba sangrando mucho.
—Steven, Steven, St