89. Viejos instintos en acción
La noche cayó lentamente, trayendo un aire más frío de lo habitual. La casa permanecía cálida, no solo porque las luces estaban encendidas, sino porque en su interior se había formado un pequeño ritmo de manera natural. En la cocina, el sonido constante del cuchillo contra la tabla de cortar llenaba el espacio. James estaba de pie, con un delantal sencillo y las mangas remangadas, concentrado mientras picaba verduras.
Tenían una empleada doméstica, pero a James le gustaba cocinar él mismo para