4. Una sinceridad inesperada
Aquella mañana, la luz del sol se filtraba suavemente a través de las cortinas del dormitorio. El aire aún estaba húmedo por la lluvia de la noche anterior, dejando un leve aroma a tierra mojada. Los pájaros cantaban afuera, como si el mundo intentara parecer normal otra vez —aunque para Emma Taylor, el mundo se había detenido desde la noche de la fiesta.La mujer abrió los ojos lentamente, sintiendo un dolor sordo en la cabeza. La habitación estaba en silencio. Solo se oía el tic tac del reloj en la pared. Emma miró el techo, intentando recordar lo que había ocurrido la noche anterior.Entonces todo regresó como escenas de una película: el rostro de Harry y Sophie besándose, la bofetada que resonó, las miradas de desprecio de los invitados, y luego —la voz grave de James rompiendo la noche.Emma se incorporó despacio. La manta estaba doblada con cuidado, y en la mesita junto a la cama había un vaso de agua tibia y un plato con tostadas. Los observó largo rato, desconcertada. Sabía co
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