158. Este bebé es mío
Los meses que siguieron fueron más tranquilos de lo que Emma había imaginado.
No sin vigilancia.
No sin revisiones periódicas y vitaminas que nunca olvidaba.
Pero no hubo sangrados. No hubo calambres sospechosos. No hubo noches de pánico que los hicieran correr al hospital.
El embarazo avanzó con un ritmo saludable.
Cada visita al médico traía buenas noticias.
El peso del bebé correspondía a su edad.
El latido era constante.
El desarrollo seguía el curso correcto.
Emma empezó a aprender a respi