88. Elegir lo correcto, aunque llegue tarde
La mañana llegó con una luz suave filtrándose a través de las cortinas translúcidas. Emma despertó primero, escuchando la respiración constante de James a su lado y los pequeños murmullos de Ethan desde la habitación contigua. Una gratitud silenciosa se asentó en su pecho; no euforia, sino certeza. Se levantó con suavidad, preparó café y luego abrió la ventana de la cocina. El aire fresco entró, trayendo el aroma limpio de la mañana.
Sobre la mesa, su teléfono vibró. Un correo electrónico del m