160. Una herencia equitativa
Unas semanas después del nacimiento, la casa se sentía diferente.
No solo porque ahora una cuna ocupaba un rincón de su dormitorio.
No solo porque el aroma de la leche y el talco para bebés se había vuelto parte del aire de la mañana.
Sino porque los pequeños llantos que antes llenaban las habitaciones habían comenzado a suavizarse en risas ligeras.
Emily.
Eligieron el nombre en su tercer día en el hospital. Sencillo. Suave. Fuerte.
Fue Ethan quien lo dijo primero, casi por accidente.
—Emily —m