155. La sombra que una vez se fue
El abrazo duró más de lo habitual.
No era un abrazo nacido del anhelo.
Ni uno impulsado por el deseo.
Sino el abrazo de dos personas que comprendían que la felicidad a veces llega de la mano del miedo más silencioso.
Emma aún sostenía la prueba de embarazo cuando James se apartó lentamente, mirándola otra vez como si quisiera asegurarse de que las líneas no desaparecerían.
—Dos líneas —murmuró.
Emma asintió.
Un recuerdo antiguo —uno que había intentado enterrar en el rincón más profundo de su c