86. Proteger
Elora no regresó a casa esa noche. Su último pensamiento —uno que ni siquiera había dicho en voz alta a nadie— seguía girando en su mente como un eco que se negaba a desaparecer. Condujo sin un destino claro hasta que finalmente se detuvo en el estacionamiento de un hotel de negocios en el centro de la ciudad.
Dentro del coche silencioso, Elora abrió su teléfono y buscó un nombre que había evitado durante mucho tiempo.
Harry.
El nombre apareció junto a fragmentos de viejas noticias, rumores que