87. La familia que elegimos
Elora permaneció sentada mucho después de que Harry se hubiera marchado. La silla frente a ella estaba vacía, pero el eco de sus palabras aún flotaba en el aire, afilado, honesto, sin dejar espacio para escapar. El café frente a ella se había enfriado por completo. Levantó la taza, dio un pequeño sorbo y luego la dejó de nuevo con lento cuidado, como si el amargor en su lengua le resultara demasiado familiar.
Por primera vez, su plan se había derrumbado sin ninguna estrategia para salvarlo.
Elo