131. Enteros en París
Las ruedas del avión tocaron tierra con un sonido firme pero suave—una certeza tras una larga suspensión en el aire. Algunas filas rompieron en un leve aplauso. Ethan dejó escapar un pequeño grito de alegría, luego se cubrió la boca rápidamente, como si se diera cuenta de que no era el lugar para gritar.
—Hemos llegado —dijo, con los ojos brillantes.
James asintió, conteniendo una sonrisa. Emma abrió los ojos despacio, sintiendo cómo la última vibración se desvanecía. Una calidez se extendió po