130. Calma entre las nubes
El pasillo del avión les dio la bienvenida con el familiar aroma a metal y tela recién limpia. Las luces de la cabina brillaban suavemente, deliberadamente agradables a la vista, como si quisieran tranquilizar. James ayudó a Emma a guardar su equipaje de mano, luego levantó a Ethan y lo sentó junto a la ventana. El niño pegó el rostro al cristal, con los ojos muy abiertos.
—El ala es enorme —dijo con asombro.
—Para que podamos volar con estabilidad —respondió James mientras le abrochaba el cint