132. El arrepentimiento que llegó demasiado tarde
La noticia llegó sin llamar, deslizándose en un día por lo demás ordinario. Harry estaba de pie junto a la ventana de su oficina cuando Diego—su actual socio de negocios—lo mencionó de pasada, como si fuera información que no requería énfasis.
—James Walker está en París —dijo—. Con su esposa y su hijo.
Harry no se dio la vuelta. Solo sintió algo moverse dentro de su pecho—no una explosión, sino un desplazamiento lento, como muebles viejos que finalmente se reorganizan. París. La palabra se ase