129. Sin cargar sombras
Aquella mañana, el aeropuerto estaba lleno de una luz fría y ordenada: suelos pulidos, el suave traqueteo de las ruedas de las maletas, anuncios que llegaban y partían sin pausa. James caminaba ligeramente por delante, una mano tirando de una maleta grande, la otra sosteniendo sus pasaportes. Emma caminaba a su lado, con un abrigo color crema sobre los hombros, el cabello recogido en un moño sencillo. Ethan avanzaba dando pequeños saltos, con una mochila con estampado de aviones bien ajustada a