12. ¡Adiós, Londres!
A la mañana siguiente, dentro de la casa, Emma estaba sentada en el salón con el rostro pálido. Su teléfono no dejaba de sonar —del antiguo mánager, de amigos de los medios, incluso de números desconocidos—.
Ella miró la pantalla con expresión vacía y pulsó el modo silencio.
Desde la gala de la noche anterior, todos los medios comenzaron a escribir sobre Harry, Sophie y también sobre Emma.
La noticia terminó estallando en la portada de casi todos los grandes periódicos.
El día de Emma parecía l