11. La decisión inesperada
Emma frunció el ceño, el corazón agitado por una inquietud creciente.
—James, hablas como si fuera una fugitiva.
—No es eso —la miró fijamente—. Pero créeme, después de la gala de anoche, los medios se volverán aún más feroces. No se detendrán hasta saber dónde estás. Puede que no tengan malas intenciones, pero escarbarán en todo: en tu embarazo, en quién es el padre del bebé, en tu pasado con Harry.
Aquel nombre hizo que el pecho de Emma vibrara levemente.
—No quiero que eso ocurra, al menos h