118. Lento, pero honesto
La mañana siguiente llegó sin truenos.
Ninguna mala noticia interrumpió el desayuno, ningún mensaje urgente obligó a James a salir corriendo. Y precisamente eso fue lo que lo mantuvo alerta—esa calma que parecía una respiración contenida antes de que algo cambiara.
James salió temprano. En el coche, repasó la conversación de la noche anterior. Las manchas no borran el valor.
La frase no era una defensa; era un punto de apoyo.
Llegó a la oficina y encontró a Daniel esperándolo, con una carpeta d