117. El largo camino
El cielo nocturno parecía acercarse, como si intentara escuchar lo que aún quedaba sin decir dentro de la casa. James apagó su teléfono y lo dejó boca abajo sobre la mesita de noche. Por primera vez desde que los mensajes de Daniel habían llegado uno tras otro, eligió una pausa. No negación—sino una decisión consciente de no permitir que la amenaza dictara el ritmo de su respiración.
Se levantó lentamente y caminó hacia la habitación de Ethan. La puerta estaba entreabierta. El niño dormía de la